Samantha
Todo el trayecto ha sido un silencio reconfortante, lejos de la tensión de antes. Trato de mantener la vista fija al frente, pero mis ojos insisten en buscar a Cristian cada vez que creo que no se dará cuenta. Se ve tan guapo. Ahora que todo está más tranquilo, su aroma comienza a invadir el espacio; ese perfume varonil que siempre ha usado, mi favorito. Es embriagador, como él.
—Si sigues mirándome, me vas a gastar —dice de repente, con esa voz profunda que me hace estremecer—. Aunque