Samantha
—Cristian, ¿qué haces aquí? ¿Qué se te ofrece? —le pregunto, poniéndome de pie. Aunque trato de parecer tranquila, mi corazón late con fuerza. Sé que esto no terminará bien.
—Eso te pregunto a ti. ¿Qué haces aquí con este imbécil? —espetó, sus palabras escupen veneno, y sus ojos están encendidos de rabia.
—Bueno, creo que es obvio, ¿no? —respondo con una sonrisa desafiante—. Estoy en una cita.
La ira en su rostro se intensifica, sus puños se tensan, y siento que está a punto de explota