Samantha
Han pasado horas… bueno, estoy exagerando, han sido varios minutos, pero así se siente. Cristian sigue caminando con rapidez, y yo continúo cargada en su hombro como un costal de papas. ¿Es que este hombre no se cansa nunca? Aunque, siendo sincera, no me puedo quejar. Desde aquí abajo tengo una vista increíble.
Vaya… su trasero está más grande. Definitivamente ha estado ejercitándose. No puedo evitar deleitarme un poco con la vista cuando, de repente, se detiene. ¡Por fin! Parece que me