El amanecer trajo consigo algo peor que las sirenas de la noche anterior: titulares. En el noticiero matutino, la pantalla mostraba mi apellido en letras grandes: “Investigación a cuentas vinculadas con Valverde: movimientos sospechosos al extranjero.”
Sentí el corazón encogerse. El rostro de la presentadora era frío, neutro, pero cada palabra era un golpe: “Fuentes indican que la firma digital de la señora Ana Paula Valverde autorizó transferencias millonarias. La investigación está en curso.”