Escucho como una silla es arrastrada, por mi cabeza pasa la imagen de Ares tomándome del brazo con fuerza y sacándome del hueco de un tirón para luego arrástrame a la mesa. Mi cuerpo se mueve por instinto hacia atrás evitando que él me agarre del brazo, ambos nos miramos sorprendidos.
—Vamos— Dice con seriedad, en esta ocasión si alcanza a tomarme del brazo para luego sacarme del hueco.
Resignada, dejo que me arrastre hasta la mesa; Parece que no me puede dejar tranquila, pero en cierto modo le