Durante los días que tenía el entrenamiento, Ylva había olvidado los cambios que su cuerpo experimentó días atrás debido a su naturaleza licántropa. Una mañana, cuando el invierno estaba en su apogeo y las temperaturas eran gélidas, se despertó, sintiéndose inusualmente acalorada.
Así que abrió la ventana de su cuarto, dando paso al aire frío del invierno que se filtraba a través de las cortinas. Sin embargo, Ylva sentía un calor extremo que la envolvía, cada vez más, y una extraña sensación se