Capitulo sesenta y uno.
El jardín del palacio se extendía bajo la luz plateada de la luna, cada hoja y pétalo reflejando su resplandor con un brillo sereno.
Aunque el invierno cubría el reino, en ese lugar se sentía cálido, como si el viento susurrara consuelo en lugar de frío. Ylva caminaba lentamente, absorbiendo la tranquilidad de la noche.
A su lado, Ethan la acompañaba en silencio, su presencia tan firme como reconfortante. De pronto, la envolvió en un abrazo, su calidez contrastando con la frescura del aire noct