“Estoy muriendo de inanición más que de hambre. Una parte de mí se arrepiente de haber venido, otra me exige que lo siga intentando. Todavía me quedan energías, pero desde este momento puedo sentir cómo se van agotando. Velkan se ofreció a seguir vigilando a Ileana, la presa, en lo que yo consigo una manera de adentrarme en esta inmunda sociedad.
En lo que restaba de la madrugada pude salir a conocer los alrededores y he observado una especie de hospital pequeño. Si cuento con suerte podré ir a