Mientras la luna seguía en lo alto del firmamento, parecía ser una testigo en primera fila de lo que estaba aconteciendo en la ciudad de Brasov. A pesar de que la vampiresa líder de todos aquellos seres se mostrara amenazante, eso no impidió que Raguel diera un paso al frente para intentar tener una conversación.
—¡Alto! Si te mueves, juro que eres hombre muerto —amenazó Antonella al joven.
—¡No tenemos por qué pelear y hacer las cosas más difíciles! —Raguel dio un paso más, con mucha cautela