Las manos de Antonella temblaban con euforia fúrica. Su magia, su esencia estaba a tan pocos pasos al lado de Ileana y no había podido hacer nada al respecto. Su respiración incrementaba con cada segundo y Velkan estaba frente a ella, intentando explicarle lo que había salido mal en el plan de ir a robar aquellos documentos.
Mientras escuchaba la fatídica historia del fallo de Velkan para obtener su diario y libro oscuro, Antonella se había quitado la capa y caminaba con ansiedad por aquel corr