La habitación estaba en penumbras, apenas iluminada por la luz intermitente del monitor cardíaco. Junior dormía, pero su respiración era más pareja. El color en sus mejillas había vuelto, aunque pálido. Ximena se encontraba a su lado, con los dedos entrelazados con los del niño, como si ese simple contacto pudiera protegerlo de cualquier mal. Aunque una garra seguía apretando su corazón por dentro, tanto que dolía y por momentos no la dejaba respirar. —Hola, mi amor —susurró con una sonrisa tem