Él la abrazó contra el sillón y ella comenzó a abrir los ojos..Ambos tenían la respiración agitada, pero Brad agachó la cabeza y la besó. — Tú ...ni siquiera me gustas — murmuró ella. Aunque realmente, quién podría creer eso, Brad no definitivamente. —Mentirosa...ahora mismo podría tomarte de nuevo y me recibirás gustosa entre tus piernas, de hecho aún puedo sentir los latidos de tu entrepierna — le dijo él. Tenía la voz ronca por el deseo. Y sus ojos se habían oscurecido mientras la miraba fas