MERDA, estaba semidesnuda. No era que eso le importara, lo que le importaba es que iba a estar así frente a ÉL. Pensó Lula y soltó un pequeño bufido. Ximena le había ofrecido un trago para que se relajara. Pero esta vez declinó, quería estar con sus cinco sentidos activos no como la vez anterior. La joven mujer, más experimentada, le dio una palmadita en la mano a modo de consuelo, y si debía de ser sincera consigo misma, por dentro tenía bastantes nervios. Y Ximena claramente lo notaba. — Va a