POV Ximena Me quedé impávida, apenas podía creer lo que había oído: “Vamos Ximena, ven conmigo a Río”. Aquellas palabras se clavaron en mi mente, haciéndome sentir como si el mundo entero se hubiera puesto de puntillas para presenciar mi ruina. Mientras Roberto se alejaba por la puerta principal, yo me quedé paralizada, con la sensación de que mi estómago se revolvía en un torbellino de emociones contradictorias. La bilis subía por mi garganta, y en un instante, sentí que iba a vomitar. No podí