Capítulo 36. Con sasha
Los susurros de la tela rozando la piel se mezclaba con el suave crepitar de las velas, mientras Steven y Sasha, envueltos en la magia de la seducción que los había envuelto a los dos, exploraban el territorio de la intimidad con la misma delicadeza que una pincelada era dada sobre un lienzo para pintar una acuarela, solo que en este caso, la pasión los atrapó por igual en su hechizo. De modo que no pasó mucho para que las manos de Steven, cálidas comenzarán a recorrer suavemente la espalda de