Roberto la miró con una intensidad que la hizo estremecer, su mirada se volvió más profunda y significativa. —Por lo que te dije antes… —Pero pordrías tener a la chica que quieras, chicas de otros niveles, acompañantes finas… Él suspiró y la observó de pies a cabeza. —En lo que a mí respecta, tú eres perfecta —respondió él, su tono lleno de admiración—. No suelo hacer esto, pero tú eres demasiado hermosa para ignorarte. Tu belleza, tu fuerza, y lo que proyectas son únicas para mí, Ximena — dijo