Brad llegó a la casa mientras el sol comenzaba a descender, pintando el cielo de tonos naranjas y rosados. Apenas entró, notó a Lula recostada en la tumbona junto a la piscina, abrazando una tablet con fuerza, su expresión de cansancio evidente en el rostro. Se acercó con sigilo, admirando cómo el cabello de ella caía en cascada sobre sus hombros, enredándose con la camisa arrugada que llevaba puesta, una prenda evidentemente suya. El aroma de la brisa mezclado con el perfume de Lula hizo que B