Lula se quedó recostada en la tumbona, disfrutando del calor del sol y la sensación de relajación que invadía su cuerpo después de la intensa experiencia con Brad. Sus pensamientos se perdían en la brisa cálida y en el sonido del agua de la piscina. Poco a poco, el cansancio se apoderó de ella, y se quedó semi dormida. De repente, una sombra se proyectó sobre ella, sacándola de su letargo. Lula abrió los ojos de golpe y se incorporó sobresaltada, encontrándose con la imponente figura de la madr