Pero ¿en qué estaba pensado?. Todo se había salido de control, pues una cosa era una fantasía y otra tener a mi posible hija en mi cama con actitud provocadora. Sin duda debía terminar con toda esa locura antes de que se saliera aún más de control. — Me parece que estamos a mano papi— me dijo tan cerca de mi oído que me produjo escalofríos, incluso juro que pude sentir que me rozaba la piel de mi oreja con sus labios. — No entiendo a qué te refieres — contesté intentando disimular mi nerviosism