11. COLONIZADOR
Kayla trató de congraciarse con él de alguna forma. Ella puso la mano en su entrepierna y él la miró con mala cara, pero no le dijo nada.
—No creas que vas a lograr mi perdón con eso —le dijo con la mandíbula apretada. Entonces, fue más lejos, ella abrió su bragueta y sacó se pene. Lo empezó a masturbar y luego se agachó para meterlo entero en su boca para lamerlo.
—Mierda, Kayla, así, oh, sí... —dijo él, que debió aparcar el auto y tomó su cabeza con fuerza mientras ella succionaba hasta que N