10. PRESENTACIÓN
Kayla sintió una mezcla de miedo y rabia. El maldito infeliz que le había pagado para someterla sexualmente tenía el descaro de aparecerse allí, enojado. Lo miró con la barbilla en alto, consciente, al parecer, de su creciente furia. La observó con su enojado rostro arqueando su ceja interrogante.
—Yo creo que vendré luego. Somos demasiados, con permiso —dijo la médica y abandonó el lugar, pasando por al lado del millonario al que había reconocido de inmediato. No sabía qué pasaba allí, pero no