Capítulo 8: Oportunidades y resentimientos.
—No, ni de broma.
—¿Podrías dejar de ser un imbécil por cinco segundos, Brad?
—¿Ahora soy un imbécil? —Brad ladeó el rostro y abrió los ojos con tanta fuerza que Rod temía se hubiera lastimado, pero de nuevo. Él parecía estar muy bien—. ¡Es una maldita bruja! ¿Se te olvida lo que nos hicieron?
—No puedo creer que la odies por eso.
—¡Y yo que lo hayas olvidado!
—¡Chicos, por favor! —intervino Marga con tono pacificador al ver a los hermanos a punto de saltar encima del otro—. A estas alturas tod