Capítulo 7: Revelaciones.
—No puedes irte y aparecer a medio morir como si nada.
El gruñido de Rod era bajo, amanazante y cálido en su cuello. El alfa la apretó un poco más, lamiendo la zona y dejando un beso que la hizo estremecer.
—No dejaré que te vayas.
Imara sonrió.
—No quiero irme, Rod. Por eso regresé a Moon Valley. A ti.
Rod se alejó, besándola otra vez, como un hombre desesperado que necesita saber que todo es real. El momento fue plácido como la primavera, pero no duró lo suficiente.
En algún momento la tensió