Capítulo 11: Peligro a lo lejos.
Imara sonrió viendo al pequeño Issac lanzar una diatriba de balbuceos sin sentido, unos a los ella asintió con una sonrisa. Issac no era el niño más activo de la tierra, pero solía sonreír y mover sus manitos el tiempo suficiente para hacerla sentir totalmente feliz al respecto.
Después de todo lo que habían pasado, agradecía el simple hecho de tenerlo entre sus brazos. Issac era un pequeño milagro, el último de su clase. Y ella debía protegerlo a toda costa, ayudarlo a crecer y desarrollar sus