POV Carlos
No había dormido. No de verdad.
Mi cuerpo había estado acostado, sí; la sábana fría sobre el pecho, el techo oscuro del departamento encima, Isabella respirando en alguna parte de la casa como una presencia que ocupaba espacio sin tocarme. Pero mi mente… mi mente seguía en otra parte. En el brillo insolente de un collar sobre la garganta de Elena. En la manera en que Matthías Falkner la miró como si el mundo entero se redujera a ella. En cómo se la llevó de mi fiesta de compromiso —