Entre dos de los guardias de seguridad, el señor Romeo y Alberto, me llevaron en la silla de ruedas hasta la habitación que prepararon para mí, él había tenido que salir de la ciudad de urgencia, me sentía rara, los tres niños bailaban y brincaban a mi alrededor cantando y riendo felices, yo solo podía ver la cara de Valentina, la niñera.
Me veía con una expresión seria, y los brazos cruzados, yo quería cerrar los ojos y desaparecer por completo, estaba feliz por la reacción de los niños, pero