Capítulo Veinticuatro.
Elena Voncelli.
La adrenalina recorre por mi piel con ardor, estoy en sudor, con la respiración acelerada, con el corazón latiendo con furor.
Vencí al enemigo, y no eso, también le robé su fortuna.
Lo muy pendejos de hombres fueron más lentos, un hecho que me regaló mucha ventaja a todo.
Les pude huir, con todo el dinero que el miresable guardaba bajo códigos, mi especialidad en descubrir, tomé un par de armas, drogas, y la iba colocando en una camioneta negra muy grande, era una vans.
En el b