Aquella era una de las noches más esperadas del año para Filipo. Le encantaba ser reconocido y elogiado en público por sus logros y por su trabajo excepcional. Ver que todas las personas prestaban atención a su esposa mientras conversaba con otro hombre, cuando debería estar escuchando su discurso, despertó en él los peores sentimientos.
Cuando volvió a sentarse en su lugar, Amália intentó darle un beso para felicitarlo, pero él se apartó de inmediato. Su rostro reflejaba claramente lo insatisf