El suave parpadeo del techo desconocido fue lo primero que Kathie notó al despertar. No era su habitación, ni el frío y monótono apartamento al que se había acostumbrada. Un rayo de luz se filtraba entre las cortinas pesadas, revelando un espacio con vigas de madera y el aroma persistente a leña quemada. La casa de la madre de Noah.
Se incorporó, el recuerdo del beso de la noche anterior golpeándola con la fuerza de una ola. No había sido un sueño. La imagen de sus labios temblorosos, la necesi