Nerea salió del vestidor y caminó hasta la sala en la que la estaban esperando su mamá, Claudia, Ava y Laila. Su corazón latía lleno de emoción. ¿Así es como se iba a sentir el día de su boda?
Había estado en aquel lugar por más de una hora y había estado a punto de rendirse con su búsqueda, cuando encontró el vestido que traía puesto en ese momento. El corpiño era transparente adornado con pedrería. De cintura para abajo la tela caía hasta el suelo en varias capas de color marfil, la cola no e