Piero sonrió al ver la escena que ocurría delante de él. Nerea estaba regando de besos el rostro de Alba mientras la pequeña reía encantada. Su pequeña hija había soltado un grito parecido a un chillido en cuanto vio a Nerea. Después había intentado brincar de los brazos de Ava para alcanzarla.
Había ayudado a Nerea a acomodarse en el sofá antes de pasarle a la pequeña traviesa. El encuentro entre ambas había sido bastante emotivo. Nadie podría dudar jamás del amor que existía entre ambas.
—¿C