Nerea salió de la habitación al escuchar los gritos de Piero. No recordaba si alguna vez lo había escuchado alzarle la voz a alguien, ni siquiera en los peores momentos. Algo realmente grave debía de haber sucedido para que él estuviera tan furioso.
—Márchate —ordenó Piero justo al mismo tiempo que ella llegaba a la sala. Él estaba señalando en dirección a la salida.
Vittoria no hizo ningún amago de moverse, tan solo se quedó de pie allí mirando a Piero con los ojos húmedos.
Nerea se acercó a P