Nerea había disfrutado pasar un tiempo a solas con Piero, pero un día lejos de Alba y se sentía lista para tenerla de regreso. Esa mañana se había despertado temprano por costumbre, lista para cambiarla y prepararle su fórmula. Pero la cuna vacía pronto le había recordado donde estaba su pequeña.
En cuanto llegaron a casa de sus padres, se dirigieron directo al interior. Encontró a sus padres en el jardín de atrás, sentados a la sombra de un árbol y se detuvo a observarlos.
Su padre tenía a Alba