Más temprano esa mañana…
Lorenzo mantuvo la distancia mientras seguía al hombre con la sudadera negra a través del estacionamiento del hospital. El tipo caminaba rápido, con los hombros encogidos y la cabeza baja, demasiado consciente de su entorno como para ser inofensivo.
Así que Lorenzo igualó su paso.
Cuanto más se alejaban del edificio principal, más vacío se volvía el estacionamiento. Sin enfermeras. Sin visitantes. Solo filas de autos estacionados y el eco de pasos apresurados.
Fue enton