Rafael y Lorenzo estaban en las escaleras de salida, el aire entre ellos pesado e incómodo.
Rafael rompió el silencio primero, dejando escapar un corto resoplido. “¿Qué? ¿Vamos a quedarnos aquí mirándonos así?”
La expresión de Lorenzo no cambió. “Quiero enviar a la familia de Isla a Europa. A España. Allí pueden curar la leucemia, al cien por ciento.”
Rafael esbozó una sonrisa irónica, cruzando los brazos. “¿Esto es otro de tus planes con Celeste? Déjame fuera de esto, Lorenzo. No voy a lastima