.
... Lidia.
Tenía mucha curiosidad sobre esta relación espontánea.
Emmett y yo nos fuimos dos meses, y ahora mi padre y su madre están enamorados, yo sé que el amor se puede dar de un momento a otro. Pero realmente me intriga conocer los detalles.
— Alguien tiene algo que contarme. — Sonreí. O
— Es una mujer hermosa. Simplemente paso, y ha seguido pasando.
— Dios. Ustedes derraman pasión. Mira que hacerlo en el sofa de mi casa.
— Lo siento. No quise ofender tu hogar.
— Papá no hay problema. Bueno, cuándo tú nieto nazca si deben cuidar esos detalles, pero por ahora no. Al menos a mi no me importa.
— Emmett se veía molesto.
— El es muy sobreprotector con su familia, tiene miedo y dudas sobre ti.
— Cualquiera en su lugar las tendría, soy un criminal.
— No digas eso.
— No me siento digno de ella. Es un alma tan buena que a veces pienso, que lo mejor sería alejarme por completo.
— No papá. Ella te ama. Si te alejas le dolerá. No puedes hacer eso. Tienes que queda