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... Lidia.
¿Por qué nadie me dijo que tener un bebé era tan doloroso?
Las contracciones empezaron y quise relajarme, imposible si tomamos en cuenta que estaba en casa. Con Emmett, mi padre y mi suegra teniendo una conversación incómoda. V
Mi bebé llegó a tiempo para detener dicha conversación.
— Rápido al hospital. — Grito mi suegra. Emmett me tomo en sus brazos, me llevo al auto y manejó, mientras mi padre iba atrás, conmigo dándome apoyo.
En el hospital me pusieron a caminar, antes de pasar a la cama. Juro que no quería estar de pie, y ellas poniéndome a caminar, dijeron que era por el bien de mi bebé. Siendo así no me queje más. Camine, pero no por mucho, no pude con este dolor intenso.
Por fin me pasaron a la cama. Sentí que la vida se me iba del cuerpo, pero logré dar a luz. De mi nació un hermoso bebé, Emmett lloró al verlo. No puedo explicar lo que sentí al ver al hombre que amo sosteniéndo a nuestro hijo. Lo veía con un amor y una ternura increíble. Me sentí la m