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... Emmett.
Anoche sin duda, fue la tercera mejor noche de mi vida, uno por qué escuché a mi fénix decirme te amo, dos por su confesión sobre esa gente, y tres, por el sexo maravilloso que tuvimos. Me encantó cómo se movió encima de mi, lo recuerdo y me pongo caliente de nuevo.
— ¿Qué te puso duro tan temprano? — Lidia estaba tocando algo que me encanta meter a su interior. Tenía una sonrisa traviesa en sus labios.
— Recordé cómo te moviste anoche.
— ¿Quieres repetir la experiencia? — Su sonrisa traviesa me dejó más deseoso por tomarla. La senté en sobre mis piernas y recorrí su cuerpo de besos.
— Si quiero. — Entré a su interior, la hice subir y bajar, ésto era sin duda, el mejor sexo de mi vida. Me encanta esta posición, aunque mi favorita, desde anoche, es tenerla encima mientras yo estoy acostado. Me recosté sin salir de ella, tome sus preciosas caderas y la embesti una, y otra, y otra vez, no me canso de hacerla mía.
- Ah, amor. — Gimió mientras se corría. Sentir su