... Me desperté en la mañana con un hermoso ramo de flores en la cama. Emmett las puso cerca de mi rostro, una cálida sonrisa adornando sus labios.
- Gracias. — Tomé las flores entre mis manos.
— ¿Dormiste bien?
- Si. ¿Y tú?
— Tuve insomnio.
— ¿Por qué?
— Un hermoso rostro no me dejó dormir. Pase cada hora de la noche grabando sus rasgos en mi memoria. Y cuidando que mi bello fénix no se quisiera escapar de mi lado.
— Imposibles, con lo cansada que me dejaste. — Sus labios dejar