... Me desperté en la mañana con un hermoso ramo de flores en la cama. Emmett las puso cerca de mi rostro, una cálida sonrisa adornando sus labios.
- Gracias. — Tomé las flores entre mis manos.
— ¿Dormiste bien?
- Si. ¿Y tú?
— Tuve insomnio.
— ¿Por qué?
— Un hermoso rostro no me dejó dormir. Pase cada hora de la noche grabando sus rasgos en mi memoria. Y cuidando que mi bello fénix no se quisiera escapar de mi lado.
— Imposibles, con lo cansada que me dejaste. — Sus labios dejaron un beso en los míos.
— Fue mi segunda noche favorita. — Tomo mi rostro entre sus manos. Besó mis labios nuevamente y me abrazó. — ¿Me regalas más noches cómo esa? — Escuché los latidos de mi corazón. ¿Desde cuándo tengo tan buen oído? — Fénix.
— Yo... No lo sé.
— ¿No te gustó lo suficiente? — Vi una pisca de decepción.
— Dime lo que no te gustó y no lo volveré a hacer.
— No es eso. Anoche fue maravilloso. Todo me gusto. —
Demasiado creó. — Sólo me siento extraña. No estoy segura d