Lidia.
Sierra se estaba tardando mucho, quedamos que llegaría a las 3 y ya son las cinco. Llevo dos horas esperándola.
La llamé pero no atendió, estaba lista para irme. Al darme la vuelta me encontré con mi amiga.
— Pensé que no llegarías.
— Adam me entretuvo. Es su culpa.
— Pobre de ti. Seguro sufriste mucho.
— No sabes cuánto. Con esta panza no se disfruta igual.
— ¡Sierra! — Algo paso por mi cabeza y me sentí terrible por imaginarlo.
— Ja ja ja. Cómo si Emmett y tú no hicie