Lidia.
Sierra se estaba tardando mucho, quedamos que llegaría a las 3 y ya son las cinco. Llevo dos horas esperándola.
La llamé pero no atendió, estaba lista para irme. Al darme la vuelta me encontré con mi amiga.
— Pensé que no llegarías.
— Adam me entretuvo. Es su culpa.
— Pobre de ti. Seguro sufriste mucho.
— No sabes cuánto. Con esta panza no se disfruta igual.
— ¡Sierra! — Algo paso por mi cabeza y me sentí terrible por imaginarlo.
— Ja ja ja. Cómo si Emmett y tú no hicieran cosas por las noches.
— No solo en las noches.
— ¡Lidia! — Ver esa expresión me causo gracia. Ahora sabe lo que yo sentí.
— Te extrañaba. — La abracé.
— Yo también. — Nos sentamos para poder hablar, nos pusimos al día y quedamos en vernos mañana para organizar
su baby shower.
— Nos vemos mañana. Dile a tu futuro esposo que no se tarde.
Es más rico cuando se tarda.
- Eres imposible. — Ambas nos reímos de nuevo.
Volví a casa muy contenta, salir de nuevo fue magnífico, pregun