... Katy.
Quizás tome la salida fácil, ya cumplí con el contrato. Me casé, ahora no podrá quitarle nada a mi familia si me divorcio.
— Bienvenida a tu nuevo hogar. — Caspian mostraba esa sonrisa hipócrita con la que me engaño.
— ¿Dónde está mi habitación?
— Ya mismo te la enseñó. — Me tomo en brazos.
—¿Qué crees que haces? Bajame. — Le di golpes en el pecho.
— Amor mantén esas manos quietas. — Me vio con amenaza. ¿A dónde se había ido ese tipo lindo del que me enamore? No sé. Ese tipo ya no existe al parecer. — ¿Te gusta?
— No. — Ni siquiera le eche un vistazo. — Bájame y vete.
— Amor, los recién casados duermen juntos.
— Vete. — El me llevo a la cama. Me dejó sobre ella y se acostó encima de mi.
— Caspian me estás asustando. — Sus labios bajaron a los míos. Un beso suave, que se estaba volviendo demandante.
— Déjame. — Empuje su rostro y me di la vuelta.
— Lo siento Katy, te juro que estoy arrepentido. Yo de verdad te amo. — Me jalo a sus brazos. — Perdóname