Katy.
La semana se pasó volando. Me estaban arreglando cuándo un inoportuno entro a la habitación.
— Amor es de mala suerte verme antes de la boda.
— Yo no creó en esas cosas.
— Pero yo si. ¿Por qué eres tan impaciente?
— No podía esperar a ver cómo quedó mi hermosa novia. —
Besó mis manos. — Te ves más maravillosa de lo que imaginé.
- Gracias, opino lo mismo de ti.
- ¿Soy un novio digno de ti?
— Mucho.
— Vine a recordarte lo mucho que te amo. Tenlo presente mientras camines al altar, tu prometido te ama.
— Yo también te amo. Te amo mucho.
— Qué viva el romance, pero si este tipo no sale. No vamos a terminar de arreglarte. — Se quejo mi maquillista.
— Lo siento. Ya me voy. — Camino y volvió sus pasos a mi.
— Te amo. — Me dió una serie de besos.
— Yo más. — Sonreír al sentirlo tan cariñoso.
— Bye. — Mi estilista lo apartó de mi y cerró la puerta. —
Mira cómo te dejo los labios, voy a tener que arreglarlos de nuevo. — El estaba estresado, mientras yo