... Katy.
No sé por qué me sorprendí al saber de mi embarazo, Caspian y yo teníamos una vida sexual activa, me pedía sexo todos los días. Y aunque a veces no podía salir de mi casa. El encontraba la manera de colarse a mi habitación para hacerme suya. Y por las mañanas se bañaba conmigo y me hacía el amor otra vez. Recordar es momentos me hace desearlo de nuevo, no, no puedo, las hormonas no me van a dominar.
— Amor. Te traje tu desayuno favorito. — Caspian entró a mi habitación, me molestó verlo actuando cariñoso, le avente las cosas que llevaba en sus manos.
— No quiero nada de ti.
— Las hormonas ya están haciendo efecto. Estás de muy mal humor. Pero no te preocupes. Yo puedo con eso y más.
- Lárgate.
— Amor, no está bien que te mates de hambre. ¿Acaso quieres hacerle daño a nuestro bebé? — Me observé el abdomen, mi pequeño está tan chiquito que no puede defenderse del mundo. Yo tengo que protegerlo.
— No. A el no.
— Lo vez, los dos queremos lo mejor para nuestro b