Lidia.
¿Lastima? Lo único que puedo sentir es satisfacción, verlo llorando fue el mejor regalo que la vida me ha dado. El nunca la sintió nada por mi. Nunca fue capaz de darme palabras de aliento. Todavía recuerdo el día que le pedí consuelo y me lo negó de la peor manera.
Sólo le regrese de una, todas las humillaciones que me hizo pasar. Yo diría que estamos a mano.
— ¿Cómo salió todo?
— Mejor de lo que pensé. — Conté a Sierra con una sonrisa.
Me sentía muy satisfecha.
— ¿Y ahora