Luke.
Todas las miradas estaban sobre nosotros. Los rostros sorprendidos de mis invitados, las cámaras tomando fotos, la sonrisa de Lidia. Sus ojos llenos de una soberbia inigualable.
— ¿Qué es ésto Lidia?
- ¿Ésto? — Se burló. — Se llama Karma querido. — Dejó de verme y fue donde su padre. — ¿De verdad pensabas que yo te ayudaría? — Se burló de él. — Te lo dije hace unos años.
Me quemaste. Perdiste a tu hija. Renunciaste a mi, y yo renuncié a ustedes. Eres patético. Lo que más deseo es verte perdiendo lo que amas. Quiero que llores y sufras cómo me hicieron sufrir a mi.
— Hija.
— Ya no soy tu hija. Nunca lo fui. Siempre me despreciaste, me trataste como a una maldita desconocida. Nunca en los 17 años que viví con ustedes me demostraste amor. Ni una maldita vez. Tu y esa mujer a tu lado sólo tenían amor para su otra hija. Vayan al cementerio y pidan ayuda a ella. Por qué conmigo no cuentan, ni contaran nunca. — Salió del salón. Yo fui detrás de ella. La detuve en la carre