... Una hora más tarde estaba en la escuela de Byron, el corrió a mis brazos en cuánto me vio.
— Hola mami.
— Hola. ¿Cómo has estado?
- Bien. Pero te extraño. También a papi. Llevo tres días sin verlo. ¿Sabes por qué mis abuelos me llevaron a vivir con ellos?
— No se. Pero quería verte. Vine a despedirme.
— ¿Despedirte? ¿A dónde vas?
— Tengo que volar hacia mis sueños. — Lo tome en brazos.
— ¿Puedo ir contigo?
— No. No se puede.
— ¿Por qué no?
— Byron. — Besé sus mejillas.