... Una hora más tarde estaba en la escuela de Byron, el corrió a mis brazos en cuánto me vio.
— Hola mami.
— Hola. ¿Cómo has estado?
- Bien. Pero te extraño. También a papi. Llevo tres días sin verlo. ¿Sabes por qué mis abuelos me llevaron a vivir con ellos?
— No se. Pero quería verte. Vine a despedirme.
— ¿Despedirte? ¿A dónde vas?
— Tengo que volar hacia mis sueños. — Lo tome en brazos.
— ¿Puedo ir contigo?
— No. No se puede.
— ¿Por qué no?
— Byron. — Besé sus mejillas. — No eres mi hijo. Y creó que ya es momento de que entiendas eso. Soy tu tía. Te adoro, pero no te di a luz. Y no tengo derecho sobre ti. Tu tienes que estar con tu papá.
— Pero quiero estar contigo. No quiero que nos separemos.
¿Por qué no te casas con papá?
— Eres muy pequeño para saber esto. Pero creo que debo contarte una historia.
— Cuéntame.
— Cuando yo tenía tu edad. Tu papá, tu mamá y yo éramos amigos. Nos queríamos mucho, y tiempo después, yo me enamore de tu papá. Lo amaba c