—¿Diga? — Oigo la voz familiar de mi hermana en la otra línea.
Mis ojos miran interrogantes a Clark. Viendo si sólo está bromeando o tal vez probando mi reacción. Me pregunto qué planea hacer. Pero parece que vuelve a hablar muy en serio. —Continúa—. Me murmura al oído y me da el teléfono antes de dejarme sola en la cocina.
—¿Hola? ¿Hay alguien aquí? — Sigue preguntando mi hermana. —¿Qué clase de lunático llamaría a estas horas? —
—Linda.
Luego silencio...
—Linda, soy yo. — Hablé.
—Maldita mier