—¿Y aún piensas perdonarle?
—Por supuesto, cómo voy a seguir adelante si continúo atascada en ese dolor. Pero repito, aún no estoy preparada para perdonarle. Déjame curarme primero y Dios sabe qué pasará después—. Afirmo, cruzándome de brazos.
Clark sacude la cabeza y parece desconcertado.
—Sigo sin ver por qué necesitas perdonarle por hacer algo imperdonable—. Le oí murmurar en voz baja. —Pero basta de hablar, ya sabes cuánto odio que hablemos de ese imbécil—.
—¿Te han engañado antes, Clark? —