El sonido de los pasos resonaba sobre el mármol blanco mientras Mariam caminaba por el pasillo principal del ala administrativa del palacio. Su túnica de seda real caía con elegancia, arrastrándose levemente tras ella como si quisiera marcar su presencia, y las joyas que adornaban sus muñecas tintineaban con cada movimiento, recordándole el peso que llevaba.
Detrás, Lamis avanzaba en silencio, sosteniendo una tablet donde se desplegaba toda la agenda del día, detallada al segundo. Su presencia