— Estoy aquí, estoy aquí — dijo él, abrazándome — No te preocupes, voy a llevarte al hospital, todo va a estar bien.
Me levantó en sus brazos, consciente de mi debilitado estado. Con cuidado, me llevó al automóvil y me acomodó en el asiento trasero. Acto seguido, encendió el motor y comenzó a conducir a toda velocidad. Sin embargo, a medida que avanzábamos, parecía que el tiempo se estiraba. El tráfico se había vuelto completamente caótico, con vehículos atrapados en todas las direcciones, lo c